domingo, 1 de abril de 2012

Crónica Pirineos, Julio del 2011


El primer fin de semana de Julio '11 hicimos la segunda incursión a los pirineos tras el pequeño desencanto del año anterior, por culpa de la lluvia que nos acompañó la mitad del recorrido. El viernes por la tarde ponemos rumbo a Isaba. El sábado nos espera la misma ruta que la marcha Larra-Larrau en su versión larga. Tras la tipica cena ciclista y un café en el pueblo, nos metemos a la cama pues nos espera una dura jornada. El dia amanece fresco. Nos hacemos la foto de grupo y comenzamos la ruta. El llano hasta el comienzo del primer puerto nos hace entrar en calor poco a poco. Iniciamos la subida de la Piedra de San Martin, cada uno a su ritmo. Arriba nos reagrupamos  y nos lanzamos a por los 25 kms de descenso hasta Arette. Recorremos tranquilos los kilómetros hasta el siguiente puerto, Issarbe, el coco de la ruta. Nada más comenzar sufro el único percance del día; rotura de un radio de la rueda trasera. Espero al "coche de asistencia" que me cambia la rueda y para arriba a buscar a los compis. El comienzo del puerto es muy duro, con 3 kms al 11% que te hacen sufrir encima de la bici. Pasado este tramo la pendiente suaviza a un "8%". Las piernas ya se mueven con algo más de soltura pero se nota el esfuerzo anterior. Coronamos y paramos a comer, beber y estirar las piernas. Ya hace calor. M.A., que venía medio lesionado, se resiente de su rodilla en esta subida. El largo y rugoso descenso nos deja en el cruce que nos lleva al Col de Larrau. Los 3 kms que nos llevan hasta el pueblo le quitan las ganas de continuar a más de uno. M.A. decide no arriesgarse a agravar su lesión y monta la bici en el coche. Enrique y Javi Txiki le secundan pensando en poder vencer al coloso en otra ocasión. Joselito, Miguel, Ramón, Felipe y yo atacamos las duras rampas del puerto. Miguel y Felipe deciden que es mejor subir a su ritmo y se quedan por detrás. Al final Felipe decidiría por el comodín del coche. Joselito va tirando del grupo. Y sigue y sigue hasta que ya no le vemos. Ramón y yo continuamos juntos pero cerca del col de Erroymendi veo mi arbol de descanso y no me lo pienso; vengo ya muy atufado y... una sombra es una sombra. Alli tirado pasa Miguel que a su ritmo va yendo para arriba. Salgo tras el y nos juntamos en el col. Por fin una zona "llana". Todavía quedan 2 kms de sufrimiento (y con calambres más) pero para lo poco que queda hay que sufrir encima de la bici hasta la cima. Una vez más Larrau ha ganado el combate, pero no nos damos por vencidos y prometemos que volveremos (mejor preparados, claro). Tras el reconfortante descanso iniciamos el descenso hasta el ultimo col del día, Laza, que nos deja las piernas temblando . Sólo nos queda la rápida bajada hasta Isaba donde concluimos un estupendo día de cicloturismo. Ducha, cervecita fresca, comentar los mejores y peores momentos de la ruta y vuelta para casa.


P.D.: Hay que agradecer a los 2 asistentes del coche, Andoni y el cuñado de M.A.(que siempre se me olvida el nombre, lo siento), su apoyo logístico durante toda la ruta. 

Por Javier Vela 

sábado, 31 de marzo de 2012

Domingo 11/3/2012


¡Por fin llegó el día de debutar con la soci!

Mucha gente en la Fuente de los Patos, la Grupeta al completo y buen día para las fechas que vivimos. Toda la calle Francia es nuestra y tras pasar Puente Alto, empieza a avivarse el ritmo que ya no parara hasta Araia.
La Grupeta se disgrega y va llegando al punto de la firma como el Rosario de la aurora. Alguno que al parecer estaba mas descansado (o despistado) incluso se fue hasta Egino para hacerlo mas largo.
La vuelta ha sido un poco mas tranquila, e incluso la hemos alargado un poco ya que la gente tenía ganas. A la altura de Ullibarri Gamboa el pequeño accidente de un ciclista ha hecho que nos tengamos que parar, pero,  afortunadamente,  el caído solo ha tenido las magulladuras típicas de estos accidentes.
Posteriormente, la llegada de las “locomotoras” de la sociedad ha hecho que el pique generado  aumente la velocidad, pero alguno se ha marchado en las cercanías de Vitoria. 

Por Felipe Martinez de Trebiño Moya

Almuerzo


Truncada la primera salida de la temporada a Dorleta por culpa de la lluvia, hubo que recurrir al plan B, o sea coger los coches y dirigirnos a Agurain al clasico almuerzo de inicio de temporada, a disfrutar de los huevos con chorizo y otros manjares.
Después, parte del personal (algunos tomaron otra opción) nos dirigimos al Arkatza a tomar la también la clásica caña como atestiguan algunas imágenes.
Más tarde, algunos acudimos al lunch que siempre organiza la soci, con la sorpresa de que había previsto un homenaje ( totalmente merecido ) a los cicloturistas mas veteranos de la sociedad ( Arranz e Ibisate ). 

Entre los agradecimientos, el descubrimiento de cuadro-foto del año 57 y la música el comienzo del agapé se atrasó hasta pasadas las dos del mediodía .  La morcilla, la txistorra, el bacon y otros productos ( no muy recomendables para nosotros después de lo que ya nos habíamos metido antes ) sirvieron para acabar de llenar nuestros estomagos si es que aún no estaban llenos.










Por Felipe Martinez de Trebiño Moya


 (Más fotos en la galería)

martes, 13 de marzo de 2012

Salida del domingo





Salida multitudinaria la de hoy, ya que el domingo pasado el tiempo no acompañó. Hay que estar atentos para que desde un comienzo no nos quedemos retrasados y por ello debemos aumentar el ritmo hasta alcanzar al grupo cabecero. El recorrido transcurre por la llanada alavesa atravesando diversos pueblos hasta alcanzar el objetivo en Araya. Poco a poco se va cada vez más rápido hasta que en las proximidades de Salvatierra se rompe el grupo cabecero en varios entre los que se van quedando los integrantes de la grupeta. Despues de la firma protocolaria y el consiguiente reagrupamiento comenzamos el regreso todos juntos charlando, ahora que vamos más tranquilos, sobre la jornada. Vuelta por Landa y ritmo vivo hasta Vitoria no sin un percance de caída que esperemos que se quede sólo en el susto. En definitiva, casi 100 km, buen ritmo y para estas alturas de la temporada muy buena velocidad.

Por José Ramón 

lunes, 5 de marzo de 2012

La bicicleta... un proyecto de vida

Por Juan Jose Ibarretxe Markuarku


Para Bego, compañera y amiga, y para otra Begoña, también amiga, que ya no esta.

                                   

Se dice con acierto que las vivencias en la bicicleta representan una metáfora para la vida: “los Reyes Magos no existen”; “trabajo, tesón, son los compañeros del éxito… aquí no existe la cultura del pelotazo”; “la inspiración existe pero te tiene que coger trabajando”; “se puede ir más rápido o más lento, pero no se puede dejar de pedales, porque si no te caes”. Todo ello es verdad, pero la bicicleta es más, es mucho más; es un proyecto de vida.
Y qué decir de las pruebas de fondo, del largo aliento… qué decir de la Paris-Brest-Paris (PBP). Son “otra cosa”, son como un viaje placentero, como una aventura maravillosa, llena de intriga, de pasión, de amores correspondidos.
Es un regalo para quienes tenemos la pasión por conocer incorporada a nuestra existencia, para quienes la “pasión por descubrir” es el motor que permite dar sentido a nuestra vida. La PBP 2011 fue eso: otro soplo de aire fresco para andar la vida, vitaminas para la mente, energías para nuestro maltratado corazón. Voy a ver si soy capaz de trasmitíroslo.


“Un segundo”

Al llegar a Paris sentí una rara sensación. No sabría muy bien cómo definirla. Era la última vez que iba a hacer Paris-Brest-Paris, la prueba más bonita que un fondista puede realizar en bicicleta, y los recuerdos tenían un papel relevante en la emocionada sensación del presente. Era como si una parte de mi vida estuviera alumbrando una nueva etapa, una nueva ilusión propia y diferente. Era como “beber agua nueva de la vieja fuente de siempre”.
Así recordé cuando de chaval, ilusionado, empecé a dar pedales con aita. Nuestras salidas, nuestros avituallamientos. Recordé los tacos de jamón en Saratxo cuando íbamos a Orduña, y de los huevos fritos en Artzeniega, del bocadillo de tortilla en Abetxuko y de las cervezas con gaseosa de Barambio. Y recordé mis primeras salidas juveniles con la Sociedad Ciclista Llodiana,
bajo las enseñanzas del “maestro” Pablo Bilbao.Y me acordaba de Joaquín, y de Txetxu. De Justino y Virginia, de Osarra, de José Luis que me inculcó la
pasión por el fondo y la PBP. Y de Imanol, Andoni, Txemi, Javi y Alfonso, que nos acompañaron en similares “locuras” en el pasado. Recuerdos, que no nostalgia, que no anulaban, sino que alumbraban el presente.
Llegaba, además, a Paris con dos amigos del alma. Alfredo, enorme persona, con el que he compartido y vivido todos los “viajes” de largo aliento... y otros muchos., Y Tomas, un prodigio de la naturaleza: noble y corajudo, al que he tenido el honor de acompañar, con sus 70 años, en su quinta y también última singladura por las carreteras de Bretaña.
Era importante, por tanto, quedarnos con “un segundo” de lo que estábamos viviendo. Por todo ello les decía a mis compañeros de aventura en la carretera -Tomas, Alfredo, y también Yosu y Mikel, dos formidables cicloturistas de Mungia-, cuando finalizando la PBP entrabamos en Paris, que se quedaran con un “ratito”, con un segundo, de aquel momento.

La “familia de Bretaña” 

Conocíamos de antes a Mikel y a Yosu, y a María Jesús y Mari Feli.Coincidimos en la Madrid-Gijón-Madrid 2009, son buena gente, muy “buena gente”.
En esta ocasión se prestaron incluso a llevarnos y traernos las bicicletas a y desde Paris a Tomas, Alfredo y a mí. ¡¡¡Increíble!!! Quedamos muy agradecidos por su generosidad. A ellas y ellos se han unido en este caso cuatro personas fantásticas: Tere, Julene y Ane mujer e hijas de Mikel y Eneko hijo de Mari
Feli y Yosu. Él y ellas junto con María Jesús, Mari Feli y Begoña, han constituido el inconmensurable equipo técnico de apoyo. Son, ya para siempre, “nuestra familia de Bretaña”.


El cariño y los “mimos” que recibimos por su parte en la bicicleta y fuera de ella. Antes, durante y después de la prueba fue inmenso. No olvidaremos jamás los pasteles de arroz, la “olla” de arroz con patatas y pollo, la ensalada de pasta, la tortilla de patata, los avituallamientos preparados al gusto de cada uno en papel albal… el café con leche que nos preparó Ane a las 4 de la madrugada, cuando salíamos de Mortagne para hacer los últimos kilómetros…
y las tiendas de campaña, en las que dormíamos Tomas, Alfredo, Bego y yo, preparadas para cuando llegábamos… fue increíble. Sí, definitivamente, ellas y él –Eneko, Mari Feli, Mª Jesús, Tere, Julene, Ane y Bego- fueron nuestra “familia de Bretaña”.

La preparación

He de reconocer, en primer lugar, que tal y como se planteaba el curso 2010-2011 en las Universidades americanas en las que he trabajado, no debería de haber hecho la prueba. Pero Bego me animó… y a mí me hacía ilusión “cortarme la coleta” en Paris.
Sea como fuere, lo cierto es que tuve muchas dificultades para realizar los Brevets. Salí para Irlanda al día siguiente del 200 y para Nueva York al día siguiente del 300… volví tres días antes del 400 y a la semana siguiente hice el 600. Un despropósito.
Es cierto sin embargo que después hice sendas “flechas” de 3 días
consecutivos de 200 Kms. Las hice en dos ocasiones: 5,6 y 7; y 14, 15 y 16 de agosto. En ellas logré, por fin, entrar un poquito en forma e ir a Paris con un mínimo de garantías. Aunque lo cierto es que lo pase pasé peor física y mentalmente en estos entrenamientos 200 kms que en la propia PBP.
No haría justicia en este apartado de preparación sino mencionara, también, a dos personas que nos ayudado generosamente. La primera es Pako y su familia de Etxeondo, que nos ha “cuidado” con una ropa en la que nos hemos sentido Alfredo y yo como “bebes mecidos en la cuna”.
La otra es Miguel, que se desvive para que no nos falte de nada. De nada en la bici, en el cuerpo y en el “alma”. Sus cuidados, sus llamadas, sus consejos… su cariño, son “bálsamo humano” para las “cicatrices” de la vida de las que él, por desgracia, tanto entiende.

Salimos…

En esta ocasión no llovía –a diferencia de hace cuatro años- y era de día. Eran las ocho de la tarde y estábamos relajados porque íbamos a poder pasar las rotondas y rotonditas de la salida de Paris con luz natural. Todo bien… todo menos la temperatura, porque teníamos 34 grados a esa hora, pero bueno, todo-todo no se puede pedir. Y la anécdota, yo salí con ropa de invierno. Creo que era el único de los 7.000 cicloturistas que salió con culotte largo, pero así
lo tenía previsto y así lo hice… es el problema de la planificación.
La noche era oscura, nunca mejor dicho, y los primeros 140 Kms hasta Mortagne se me hicieron eternos, los más duros de la prueba. Después las cosas fueron poco a poco a su sitio. Desayunamos en el Km 228 -Villaine de Juhel-, nos encontramos con Bego, Mari Feli, Tere… y la cosa cambio. Ensayamos el consabido: “egunon, que mañana tan maravillosa, damos una vuelta en bicicleta?” Y total, que entre pitos y flautas, y tal y como teníamos previsto, hicimos una primera etapa de 510 Kms.


Todo fue bien hasta Ludeac (Km 450), a partir de allí, en la zona de San Martin de Pre, se desató una tormenta tremenda. De esta forma mojados y un poquito atemorizados llegamos a nuestro destino de ese largo día: St Nicolas du Pelem (Km 510). Y al llegar vimos nuestras tiendas montadas, en el centro del pueblo, al lado mismo del control. ¡Increíble! Fue como una aparición ante nuestros ojos. No obstante, no fue sino el primer alarde de un equipo
humano de seguimiento insuperable.
Nos duchamos, cenamos –magníficamente- en la caravana, y nos fuimos a dormir a las tiendas en medio del diluvio universal. Fueron 5 Hrs de descanso, pero dormí como un niño.
La segunda etapa comenzó a las 6,15 Hrs de la mañana. Habíamos previsto realizar 340 Kms y darle, por tanto, un buen “meneo” a la PBP. No llovía, habíamos descansado y estábamos haciendo las cosas bien. Además, por experiencia propia, sabíamos que una vez pasado el control de Brest nuestra moral iba a ganar muchos enteros. Así fue, el día fue francamente bueno, llegamos enteros a Brest (Km 620), comimos ya de vuelta en Carahix (Km710) –nunca olvidaré aquel arroz con patatas y pollo: ¡excelente!-, pasamos formidablemente por Ludeac, donde pernocto el excelente equipo de Orduña capitaneado por Amaia en la carretera y Mari Carmen “en todo”, y llegamos a nuestro destino: Quedillac (Km 850); a nuestro “campamento romano”. Otra vez, las tiendas montadas, la cena preparada… Volví a dormir como un niño.
A las 6,15 Hrs de la mañana siguiente, día 24 de agosto, San Bartolomé, comenzó nuestra tercera etapa. Fueron 280 Kms hasta Mortagne y nuestra moral… nuestra moral estaba ya por las nubes. La ensalada de pasta en Villaine Juhel (Km 1015) –de la que yo comí el 75%, como puede dar fe Yosu- acabó por conformar una moral de hierro “carbonohidratado” que nos acompañaría hasta el final de la PBP. Ni los pies recalentados, ni el sueño que aparecía con el calor del mediodía, ni las ya quejosas posaderas… Nada podía ya interponerse en nuestro camino. Cuando aún sin entrar la noche llegamos a Mortagne (Km 1100) nos dimos cuenta de que la PBP 2011 estaba “en el bote”. 
Mención aparte merece nuestro campamento en Mortagne. Montado en conjunto con el de los de Orduña –tuvieron la amabilidad de cuidar en él de nuestras bicicletas- fue, por su ubicación estratégica y esmero en la colocación, motivo de visita por parte de la “autoridad local”, Alcalde incluido… Y mención aparte merece la cena que nos preparó nuestro equipo: tortilla de
patata; deliciosa. Después, claro, dormí… como un niño.

Llegamos…

Y amaneció el último día, el 25 de agosto… bueno la verdad es que salimos sin amanecer, a las 4 Hrs de la mañana. Salimos juntos con el equipo de Orduña para realizar los 140 Kms que nos separaban de Paris (Km 1240). Un paseo, un paseo que comenzó con un “estratosférico” café con leche que nos preparó Julene, y con el contratiempo, seguramente producto del madrugón, de que Alfredo había olvidado el chip en la tienda. La verdad es que casi no nos enteramos. En un abrir y cerrar de ojos, Alfredo –que estaba en un
tremendo estado de forma- ya estaba de nuevo en el grupo.
Fue una fiesta, los rictus de cansancio que horas antes se observaban en nuestras caras se transformaron. Irradiábamos felicidad, felicidad por todos nuestros poros. Los últimos 50 Kms de la PBP entrando en Paris fueron
exquisitos. “Quedaros con un segundo de este momento en vuestra retina” les repetía al grupo, temeroso de que nuestra desbordante alegría empañase nuestra memoria y nos dejara sin una recompensa que durará para toda la vida.
Ya en Paris (Km 1240), la “piel de gallina”, los sentimientos a flor de piel. Que sensación tan difícil de describir, que paz interior. Es de las cosas más cercanas que yo conozco para definir lo que es sentirte bien. Yo me quede con aquel “segundo”. Jamás me olvidaré de la alegría de Tomas, de un “chaval” de 70 años, durante todo ese día. Jamás me olvidaré de la cara de satisfacción de Alfredo, que cumplía con su ilusión de que “los demás” llegáramos a Paris. Jamás me olvidaré de las caras de Mikel, y de Yosu, y de Amaia, y de Juan Ángel… Y jamás me olvidaré del abrazo con Bego, y con Mari Feli, y del brillo de los ojos que vi en las caras de Tere, Ane, Julene y en las de Eneko y Mª Jesus. Me emociono aún cuando lo recuerdo. Fue eso… un “subidon”.


Eta orain…

Se acabó la PBP 2011, atrás ha quedado una experiencia maravillosa. Otra más. Y es que el fondo es otro mundo y, en general, las gentes que formamos parte de él también. Pero esta etapa de las pruebas largas (PBP, MGM, etc.) ha terminado en mi vida, ha sido una “fantástica locura”, pero se ha terminado. Se lo traslade a mis amigos: “en Paris me retiro del fondo. A partir de los 55 años no pasaré de 200 kms en un día, y partir de los 60 años no haré más de 100”.
Y así fue, en Paris me retiré de las pruebas “infinitas”. ¿Que sentí? Nada especial, es como si alguien me hubiera estado esperando allí desde hace años para “llevarme a casa”. Y es que en conclusión en la vida “las cosas básicas son hasta tal punto simples que resultan decepcionantes”.
Eta orain… ahora otra etapa, nueva, por hacer… otro proyecto apasionante. Como dicen Txetxu y Joaquin: “andar menos kilómetros, pero más despacio”. Cambiar el “café con leche” por unos “huevos fritos” en los avituallamientos. ¡Un buen plan!

Eskerrik asko

Mi agradecimiento a la bicicleta -da todo sin pedir nada a cambio-, y a las y los compañeros de este viaje. Un viaje tan intenso, tan inmenso, que he querido compartirlo con vosotros y vosotras en este articulo. Eso sí, quedan más viajes, más ilusiones… más emociones. Y yo estaré, como siempre, con el
equipaje preparado.


Juan José Ibarretxe Markuartu, diciembre 2011


¡¡No olvides hacer un comentario!!
Ez ahaztu zure iruzkina egitea!

San Juan del Monte




Este sábado, víspera del comienzo oficial de la temporada, 
hemos tenido una protagonista especial; la nueva bici de Juan que ha acaparado toda nuestra atención por su 
originalidad. Además, nos ha acompañado un día esplendido, aunque no se ha notado en la asistencia que ha sido floja para la altura de temporada en la que estamos.  
La ruta que hemos seguido esta vez ha sido un destino inédito para la mayoría que no conocían San Juan del Monte (Burgos). Allí nos hemos encontrado con una subida corta pero dura, la cual anualmente es escenario del final de una de las etapas de la Vuelta a Burgos.
El despiste de alguno en el alto ha hecho que el grupo se haya disgregado en la vuelta. Algunos con más prisa han marchado por delante, mientras otros hemos esperado en Berantevilla al despistado. 
Ya con un buen ritmo (que me ha costado seguir) hemos vuelto por Zaldiaran y con casi 100 kilómetros recorridos hemos acabado una buena jornada. 

Por Felipe Martinez de Trebiño

P.D.: ¡¡¡¡¡No olvidéis hacer un comentario!!!! (Ya no pide que os registréis)




martes, 28 de febrero de 2012

Una terapia alternativa


Seberino Garcia de Andoin Etxeberria  tiene un gran carácter deportivo que, a sus 69 años, sigue manteniendo enérgico y férreo como cualquier chaval. Y es que las marcas obtenidas por este salvaterrano dejan en evidencia su gran devoción por el cicloturismo...

¿En que le ha ayudado a usted practicar cicloturismo?
Desde que empecé a andar en bici, descubrí que este era un deporte que me ayudaba a librarme del estrés. Cuando trabajaba, mi función requería de mucho esfuerzo, yo era técnico de mantenimiento, y eso me provocaba mucha tensión.  Pero cuando yo salía los domingos con mis amigos a andar en bici y nos pegábamos una buena tunda seguida de un buen almuerzo con la cuadrilla, yo me desahogaba. La bici me servía de terapia para eliminar la ansiedad que me provocaba el trabajo, me ayudaba a sentirme como nuevo y por eso me ha “enganchado” tanto.
En general siempre he sido una persona muy hiperactiva y, ahora que estoy jubilado,  es un modo de gastar mis energias.
Normalmente las personas que se jubilan se vuelven más sedentarias…
Si, pero no es mi caso. Desde que dejé de trabajar salgo a andar en bicicleta todos los días, tres o cuatro horas mínimo. Practicar este deporte me ayuda a controlar mi tensión, y dicho sea también, me permitirme comer lo que quiera y tomarme un chupito de orujo mientras juego una partida al mus, mi otro vicio.
Dejó el trabajo y se subió a la bici…
Si, se podría decir así. Hace ya nueve años que me jubilé y ahora me dedico a tiempo completo a la bicicleta. Esto me permite alcanzar marcas como la de este año; 25.300 kilómetros, lo que calculo, será una media de 1300 horas al año.
Y eso sin contar los kilómetros que recorro por Vitoria, ya que por ciudad procuro desplazarme con la bici, siempre que mis quehaceres como abuelo de cuatro nietos me lo permiten. Creo que andar en bicicleta, además de ser un deporte excepcional, es también el medio de transporte más útil en la ciudad.
¿Suele desplazarse a otros lugares para practicar el cicloturismo?
También suelo andar en Benidorm. Aunque allí salgo más veces gracias al buen tiempo que normalmente acompaña a esta ciudad de la comarca de Marina Baja, mi media allí es más baja porque el terreno es mucho más duro; tiene más desniveles y es más rocoso. Si en Álava mi media es de 23,55 kilómetros por hora, en Benidorm se reduce a unos 21.
Creo que en Álava tenemos unas carreteras excepcionales para andar en bici. Además, el cicloturismo te ayuda a descubrir los bonitos paisajes de esta tierra, todo lo que sé de geografía alavesa se lo debo a la bici.
¿Crees que uno de los aspectos que mejor describe a los cicloturistas es la competitividad?
Si. Los deportistas siempre se han tomado el cicloturismo muy a pecho. Cuando salimos en grupo, por ejemplo, nadie se quiere quedar en las cuestas y en estos casos el grupo te condiciona a seguir un nivel que puedes tener o no. Y cuando intentas llevar un nivel superior al tuyo estas forzando tu capacidad.
Que decir de las pruebas organizadas, ahí esta situación se agrava mucho más.
En mi opinión, la competición le quita diversión al cicloturismo. Yo entiendo este deporte como algo bueno para la salud, una forma de hacer amigos y despreocuparte de los problemas de la vida cotidiana. Nada que ver con la competitividad, por supuesto.    
¿Normalmente evita salir en grupo?
No tiene porqué. Es más, normalmente salgo en grupo, aunque procuro no dejarme condicionar por el grupo y seguir siempre mi ritmo, controlando mis pulsaciones.
Los grupos con los que salgo no son fijos, es decir, cada día va quien quiere o puede. Hace años pertenecía a la Sociedad Deportiva Kapildui, pero cada vez éramos menos los que salíamos en bici y por eso ahora me junto con otros grupos.
Salimos de la plaza de la Constitución, al principio éramos muy pocos pero actualmente nos juntamos más de cuarenta ciclistas.
¿Por qué crees que muchas Sociedades Deportivas están desapareciendo?
La mayoría son sociedades que en un principio eran deportivas y gastronómicas.  Pero, desafortunadamente,  con el tiempo, está dominando lo gastronómico sobre lo deportivo. Entonces lo que al principio motivaba  a los organizadores, como podía ser organizar salidas o pruebas, hoy en día no tiene mucho sentido. Ya sea porque los organizadores se han hecho mayores y han dejado el deporte a un lado, o porque la mayoría de los que integran la sociedad no son deportistas.
¿Como surgió tu curiosidad por la bici?
Empecé a andar en bici con 42 años cuando mis hijos se apuntaron en la escuela de ciclismo de Alegría. Como ellos eran pequeños (9 y 8 años) tuve que comprarme una bici para poder acompañarlos ya que nosotros vivíamos en Vitoria y las salidas eran en los pueblos de alrededor.
Curiosamente, hoy en día, yo soy el único que sigo andando en bici. A mis hijos les gustaría pero mis nietos y el trabajo no les dejan tiempo para dedicarse a ello.
Después de 27 años practicando el cicloturismo, tendrá una larga lista de metas conseguidas…
Si, entre mis salidas más largas de Álava esta la Blan, en Canarias el Pico de la Nieves, en Francia el Tourmalet y el Aubisque… Y muchos más.  
Todas estas hazañas irán acompañadas de infinidad de anécdotas…
Si la mayoría buenas pero también alguna que otra mala. Lo que más me sorprende es todo lo que ha cambiado todo desde hace un tiempo hasta ahora,  porque antes no teníamos móvil y claro cada vez que pinchabas una rueda y te quedabas sin recambio tenías que sacarte solo las castañas del fuego. Una vez, recuerdo que en Peñacerrada, se me pinchó una rueda de la bici y tuve que ir llamando de casa en casa hasta que conseguí a alguien que me acercara a casa. 

Por Iris Murillo